
En el mundo de los negocios, la confianza es el activo más valioso. Sin embargo, existe un fenómeno que puede poner en riesgo esa confianza en un abrir y cerrar de ojos: el conflicto de interés.
Para cualquier empresa en Chile, entender y gestionar estas situaciones no es solo una cuestión de ética, sino también un requisito legal y una pieza clave para la sostenibilidad del negocio. En este artículo, exploramos qué son, cómo se regulan en nuestro país y cuáles son los casos más comunes.
En términos simples, un conflicto de interés ocurre cuando una persona tiene un interés particular (ya sea personal, familiar o financiero) que podría influir negativamente en su capacidad para tomar decisiones objetivas y profesionales en el ejercicio de su cargo.
No siempre implica un acto de corrupción per se, pero sí crea el escenario perfecto para que la imparcialidad se pierda. Por ello, la clave no es solo evitar que ocurran, sino declararlos a tiempo para que la organización pueda gestionarlos de forma transparente.
Usualmente se le pide a las personas que declaren sus propios conflictos de interés, pero contar con una plataforma que pueda identificarlos es de gran ayuda para toda organización.
Mientras que en Chile, existe regulación específica para el sector público, en el sector privado se ha ido avanzando significativamente para prevenir estas situaciones:
Ley 20.393 (Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas): Tras la reciente reforma de la Ley de Delitos Económicos (Ley N° 21.595) en 2023, su alcance se amplió significativamente elevando el conflicto de interés desde una falta ética a un riesgo penal crítico para las empresas. A través de la creación de figuras como la corrupción entre particulares y la administración desleal, la ley ahora sanciona criminalmente a quienes, priorizando intereses personales, favorezcan indebidamente a un proveedor o gestionen el patrimonio ajeno de forma perjudicial.
A veces, el conflicto no es tan obvio como un soborno; puede esconderse en situaciones cotidianas:
La prevención es la mejor herramienta para evitar que un conflicto de interés destruya la confianza:
Chile ha tenido episodios que han marcado un antes y un después en la percepción de la probidad:
El caso más reciente y mediático (2024-2025). Reveló una red donde abogados e influyentes gestionaban favores y obtenían información confidencial de organismos públicos para beneficiar a privados, demostrando cómo el tráfico de influencias nace de conflictos de interés no declarados.
Este caso golpeó al sector público en 2023. Se centraba en el traspaso de fondos directos desde el Ministerio de Vivienda a fundaciones ligadas a partidos políticos. El conflicto era evidente: quienes entregaban los fondos tenían vínculos directos de amistad o militancia con quienes recibían el dinero, saltándose la objetividad técnica.
Un caso histórico en el mercado de capitales chileno. Se trató de una serie de transacciones bursátiles entre sociedades relacionadas que beneficiaron al controlador en perjuicio de los accionistas minoritarios y los fondos de pensiones, vulnerando los deberes de lealtad y transparencia que exige la ley de Sociedades Anónimas.
El conflicto de interés no siempre es mala intención, pero siempre es un riesgo. Detectarlo a tiempo protege tanto al colaborador como a la organización. En Chapi.cl, te ayudamos a fortalecer tus procesos de cumplimiento para que la ética sea el motor de tu crecimiento.